Capítulo 2

Como te eches mas vas a explotar...- Le digo a Sara mirando el plato que tiene entre las manos, y en el que las tortitas aumentan por minuto. 
Buffet libre...- Murmura entre dientes sin dejar de servirse.
En serio, para... O coge otra cosa, nos están mirando mal.
Pues que miren mal. ¿Que quieres que coja? Todo tiene una pinta terrible, y nunca pensé que diría esto...
Sara, joder, que te las estas cogiendo todas. - Le digo elevando un poco la voz.
¡Bu-ffet li-bre! - Me grita echándose la ultima tortita que quedaba.
Sonrío a la cocinera regordeta que nos mira como si no nos diesen de comer en casa, y sigo a Sara hasta una de las mesas. Aún es pronto, y por suerte muchas de ellas están vacías, aunque pronto nos tocara compartir, eso seguro. Son mesas para cuatro personas, no más; pero entre los platos y las jarras apenas queda espacio para sentarse. Sara coge el bote de sirope y aprieta. Al ver que no sale nada, le da unos golpecitos. No sirve de mucho.
¡Nano, esto no va!- Dice mirando al interior del bote.
Eso va a ser el karma, que te castiga por lo de las tortitas...
Si, bueno...El karma me debía todas esas tortitas, y más.
Deja unos segundos hasta que el bote se vuelve a inflar y luego coge impulso en las manos. Se lo que va a pasar así que me aparto un poco. Ella aprieta con fuerza y pequeños trocitos de sirope salen disparados en todas las direcciones posibles. Un chico y una chica con bandejas en las manos, se nos quedan mirando con una especie de miedo en los ojos. 
Eh...¿Esta libre? - Pregunta la chica en inglés. Yo asiento mientras Sara limpia su pequeño desastre con la servilleta.
Voy a buscar otro...- Dice con un hilo de voz. Se que se esta conteniendo para no gritar, y eso resulta muy gracioso. Los chicos de mi mesa empiezan a hablar en francés, apenas logro entender nada, tampoco es que me interese demasiado. 
Revuelvo mi plato de frutas. No tengo ni idea de para que he cogido tanto si yo odio desayunar. ¿Y fruta? Debía de estar dormida cuando me serví. Solo mirarlo hace que me invadan unas nauseas tremendas. Echo el respaldo de la silla hacia atrás, sosteniéndome únicamente en las dos patas traseras. No debería hacer ese tipo de cosas siendo propensa a los accidentes, pero este sitio me aburre mucho. Me sienta mal decirlo pero echo de menos mi casa, y mi habitación llena de pósters... 
Veo a Sara llegar con dos botes, el de sirope de chocolate y uno de nata que debe haberse encontrado. Llega sonriendo de oreja a oreja. Si que le gusta desayunar. Se tira sobre la silla y no pierde el tiempo.
Esto si que es un desayuno...- Comenta sonriente, sirviéndose. - ¿Quieres un poco? - Me ofrece tendiéndome el sirope. Bajo la vista hacia mi fruta y niego con la cabeza.
Va a ser que no...
Tu te lo pierdes...- Canturrea. Corta un trozo de tortita y se lo lleva a la boca. Pone cara de placer, creo que le falta poco para soltar un orgasmo. En un instante sin venir a cuento deja caer el tenedor y pone cara de fastidio.- Acabo de acordarme...- Comenta pensativa. - ¿A que no sabes con quien he soñado?
Pues no, no lo se...
Pone cara de asco.
Con Chad...
¿Chad? - Le pregunto confusa, luego caigo en la cuenta.- ¡Ah! Chad...¿El rubio o el moreno?
El moreno...el cara polla ese...
¿Y que soñaste?
Mira al techo unos segundos, como pensando, luego los cierra durante un instante y mueve los labios sin decir palabra. Finalmente ladea la cabeza y resopla.
Nada, que volvíamos a la habitación y nos lo encontrábamos allí. Yo le decía que se largase, que era mi habitación y el decía que no, que era suya, que tu habías pedido que te pusieran con el en vez de conmigo. ¡Ja! Como si eso fuera creíble...Yo le pegaba, y entonces...- Me lanza una mala mirada.- Entonces venias tu, y decías que era tu nuevo novio, y que me buscara otro sitio.
Me atraganto con el zumo, y tengo que escupirlo de la risa.
Eso no suena mucho a mi. - Dictamino.
Lo se. Dios...¿Te imaginas? ¿Salir con eso? No creo que cayeses tan bajo...
Yo lo decía por lo de echarte de la habitación y dejarle a el... A mi el chico me parece mono.
Oh, por favor...No puedo tener esta conversación otra vez.
Paso de contestarla. Me centro en mi desayuno, será mejor que lo termine antes de que empiecen las clases.  Me lo como todo muy rápido, intentando no sentir el sabor en la boca. Sara me mira perpleja.
Joder, y luego eras tu la que decía que yo me iba a ahogar...
Estira los brazos y suelta un bostezo.
Que mal he dormido en esa cama...Ay...¿Que tenemos que hacer ahora?
Clase.
Ya, ya se que clase, ¿Pero qué?
Historia inglesa me parece...
Se pasa las manos por la cara intentando despertarse. 
¡Jo! Eso sueña a coñazo, y yo me muero de sueño...Quiero dormir, me lo merezco, ¡Estoy de vacaciones! ¡Libertad!
Venga...Qué tenemos todas las tardes libres para hacer lo que queramos.
Si...Hacer lo que queramos en este pueblucho de frikis...
Me da algo de rabia que ella no vea las cosas como las veo yo. Quiero decir...Me encantaría hablar con los chicos de ayer...O aunque sea buscarlos, o montarnos películas en la cabeza, pero ella solo los nombra para criticarlos. No es del todo normal. ¿Pero importa? Supongo que en la residencia también habrá alguien interesante....Supongo...
Le hago a Sara con la cabeza una señal indicando que ya he terminado y nos ponemos en pie. Nos despedimos de los gabachos y dejamos las bandejas junto a la entrada. Una vez fuera sacamos el papel con los horarios y las aulas y miramos donde nos toca. Segunda planta en el aula 23. No creo que sea difícil de encontrar. 
Efectivamente, no tardamos en encontrarla. Entramos y nos sentamos en una de las filas de atrás. Las mesas están colocadas por parejas, las nuestras están pegando a la ventana. 
¿Ves? Hemos pillado el mejor sitio.- Sonríe Sara.
Si, y solo hemos tenido que despertarnos una hora antes de lo normal para ello.
Anda, no seas quejica...
La ventana deja ver un cielo completamente azul, algo bastante inusual, con los rayos de luz iluminando la calle de piedra. No creo que logre evitar distraerme. Tal vez si miro mucho por la ventana aparezcan los chicos de ayer. Tonterías. Estarán durmiendo, como cualquier persona normal.
Estamos unos minutos sin hablar, yo voy sacando un cuaderno y unos cuantos bolígrafos para tomar apuntes, mientras que el resto va llegando. Poco después de que todo el mundo haya tomado asiento entra el profesor, un señor medio calvo y alto que sonríe de oreja a oreja. Increíble. No era un mito. Ciertas personas van felices a trabajar.
Comienza a pasar lista, y nos va preguntando uno a uno nuestras nacionalidades. Solo hay otra española en la clase, una tal Rebecca, o algo así, no estoy prestando demasiada atención. Termina y comienza con lo que se veía venir. Un gran tostón.
 Escribe en la pizarra algunas fechas, y nos insta a que las copiemos. Luego empieza a relatar los mayores acontecimientos de esa época. Con mucha pereza abro el cuaderno y copio de la manera mas clara y legible que puedo...  Cuando vuelvo a mirar la pizarra las fechas que estaba pasando a mi cuaderno han desaparecido y han sido sustituidas por otras. Genial, ya me he perdido. Miro a Sara quien toma apuntes todo concentrada. Me da envidia. Bueno, no. 
Como no tiene sentido copiar, ya que tendré que pasarlo a limpio igualmente, comienzo a dibujar monigotes. Ojos grandes, nariz pequeña y una gran sonrisa. Creo que a esta le haré dos coletas. Así, muy bien. Que dibujo mas cutre...
Lo tacho, y cojo el boli negro. Voy a intentar a dibujar a los chicos ayer. Bueno, una mini versión animada y caricaturesca de ellos. Dibujo primero al de los ojos grises. Dibujo sus ojos, su pelo, su sudadera azul, sus pantalones anchos, su skate... Dios, era guapísimo. Vale, Mai, si, era guapo, pero ¿Por que cojones estas dibujando a un tío que no conoces? En ese momento me percato de que Sara me esta mirando y me pongo roja.
¿Que haces? - Pregunta arrugando la frente.
Nada. - Contesto arrimando el cuaderno un poco más a mi.
¿Que escondes? - Insiste. - ¿Estas escribiéndome una carta de amor?
Me has pillado.
¡Anda! Déjame ver...
Niego con la cabeza y pongo mi brazo en medio para que no pueda quitármelo. No quiero por nada del mundo que Sara vea el dibujo. Se empezará a meter conmigo, y no estoy de humor. Ella parece no darse cuenta y aparta mi brazo, arrancando el cuaderno de mis manos. Instintivamente me pongo en pie y se lo quito de las manos de manera brusca.
¡Joder! Te he dicho que no lo toques, hostias. - le grito. 
Pero no grites, cojones...
Me giro y me doy cuenta de que todo el mundo tiene los ojos clavados en nosotras, oigo alguna risita. Me dan ganas de hacer una masacre. 
¿Qué pasa? - Pregunta el profesor.
Que es tonta...- Murmura Sara en castellano. Yo le doy una leve patada en el tobillo. Me la devuelve.
Nada. - Respondo sentándome de inmediato.- Lo siento.
Miro a Sara de reojo. Esta cruzada de brazos, se que esta cabreada.
Lo siento, no me gusta que cojan mis cosas. Lo sabes.
Chista.
Ya...Lo que no te gusta es que vea que te has encaprichado con el rubito.
No me he encaprichado con nadie... - Miento. Ella ríe. Como odio cuando se rían de algo que digo. Muy bien, si quiere estar en ese plan allá ella. Vuelvo a mi dibujo mal echo y lo rompo con rabia. Ya no puedo ni fantasear a gusto.

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