– Hay otras maneras de despertar a la gente, ¿Sabes?
– Si, pero no tan divertidas.- Ríe.- Además, ya he dejado que duermas bastante. Llevo horas despierta.
Le miro con los ojos doloridos por el sueño. Lleva puestos unos piratas y una camiseta negra. También se ha echado algo en el pelo. Espuma supongo.
Me cubro la cabeza con la almohada. Me da igual. Pienso quedarme aquí tirada todo el día.
– Di que estoy mala o algo...- Digo intentando conciliar el sueño. Ella aparta la almohada violentamente. Yo le miro suplicante. - ¿Por favor?
– No. No haber salido ayer. Te lo dije...
Chisto poniéndome en pie de mala manera.
– De todas formas, mereció la pena...
Sara me mira curiosa.
– ¿Ah si? ¿Por qué?
– Creí que no te interesaba...
– Y no me interesa...- Miente.- ¿Me lo vas a contar o no?
Me siento en la cama cruzándome de piernas.
– Pues nada. Conocí a sus compañeros de casa y eso. Y había mucha rubia tonta y tal. Pero me lo pase bien...
– Pues vaya...
Lo dice con sorna. Como riéndose al ver que no ha pasado nada interesante. Eso me molesta.
– Y me bese con un chico.
Cambia la expresión de su rostro.
– ¿Con quien? ¿Con el de los ojos grises?
– No...Con el otro. Con Harry.
– Ah.
– No te molesta ¿No? - Le pregunto dudosa.
– ¿A mi por qué me iba a importar? - Grita poniéndose violenta de pronto. Me muerdo la lengua. No debí haberle contado nada.
– No se...
– Pues no. No me importa. Por mi como si te lo follas. No es más que un idiota. Me sorprende que tengas tan mal gusto...
Yo le miro con las cejas alzadas, sin creerme ni una sola palabra de lo que esta diciendo. Ella niega con la cabeza y señala el baño con la mano.
– ¿Quieres prepararte ya? Nos vamos a quedar sin desayunar por tu culpa.
Yo levanto las manos en señal de paz murmurando repetidos “Vale”s. Me preparo lo mas rápido que puedo, nunca me esmero demasiado, para que mentir. Cuando salgo Sara sigue con su mirada fulminante, yo pongo los ojos en blanco y le hago una señal con la cabeza para que salgamos de la habitación. Ella se levanta de un salto y sale dándome un pequeño empujón en un costado, ¿Pero que le pasa?
Bajamos hasta la planta baja. Sara no se digna a dirigirme la palabra, pero no tiene reparo en saludar a todo el que se cruza por delante. Genial. Nos acercamos a la puerta del comedor y gira unos segundos la cabeza alucinando. Antes de volverme para ver que es lo que mira con esa expresión pone cara de asco y me mira a disgusto.
– Mira, está aquí tu novio.
¿Novio? ¿Qué novio? Miro hacia los sofás donde veo a Harry sentado a su antojo saludándome con la mano. ¿Qué hace aquí?
– Si no te importa yo voy a desayunar...Tu sigue perdiendo el tiempo. -Dice Sara dándome la espalda y adentrándose en el comedor. Yo me quedo un rato parada. Sin saber si debo seguirla o acercarme a Harry. Me decanto por la segunda opción. Me acerco a él con el ceño fruncido. Estira los brazos y habla con socarronería.
– Qué desagradable que es tu amiga. No se digna ni a venir a saludarme.
– Harry, ¿Qué coño haces aquí?
Me mira perplejo.
– Venir a visitaros. Es evidente ¿No? Por cierto, hay buen ambiente por aquí...- Comenta mirando a unas chicas que hay junto a las escaleras.
– No puedes estar aquí, es solo para alumnos.
Ríe.
– Mira tu lo que me importa...Pero siéntate mujer...
Doy un suspiro conteniendo la rabia y me dejo caer a su lado, mirándole suplicante para que se marche. Como le pillen tengo por seguro que terminare cargándomela yo. Apoya su codo en mi brazo y me mira con los ojos bien abiertos.
– ¿Y qué hay de lo nuestro?
– ¿Nuestro? ¿Qué nuestro? - Le pregunto confundida.
– ¿Se lo has contado a Sara?
Parece divertido. No logro entender a este chico.
– Si, se lo he contado.
– ¿Y bien?
– ¿Qué?
– ¡Qué que es lo que ha echo! ¿Tengo que sacarte las palabras con un desatascador?
Qué hostia le metía...
– Pues por lo pronto irse a desayunar...molesta- admito.
Harry sonríe y se da un golpe en el pecho, triunfal.
– Lo sabía. Todas caen.
– Oye, ¿Tu eres un poco creído no? Además he dicho que estaba molesta, no que fuese por el beso...
Se acerca a mi y me muerde el labio. Yo le doy un fuerte empujón. Este es gilipollas.
– Si quieres repetimos, a ver si se lo toma peor...
– No. Y vete, que te van a terminar por llamar la atención.
Se tumba en el sofá y pone sus piernas sobre mis rodillas. Yo las aparto. Está terminando con mi paciencia. Las sube de nuevo. Es como un crío pequeño.
– No te preocupes, nena. Esto está lleno de chavales, ¿Crees que los conocen a todos?
Se que tiene razón, pero siempre pueden acercarse a preguntar. Encima está llamando bastante la atención, habla prácticamente a gritos. Le miro por el rabillo del ojo. ¿Le habrá dicho Dougie algo a él? ¿Se habrá molestado? Lo dudo bastante. No quiero preguntarselo y quedar como una idiota. Se da cuenta de que lo miro y se recuesta en el apoyabrazos.
– Dougie me ha tirado “accidentalmente” su café ardiendo encima. Por si eso responde a tu pregunta.
Clavo las uñas en mis manos. ¿Como puede adivinar siempre lo que pienso? Carraspeo.
– No he echo ninguna pregunta.
– Pero lo has pensado. Y no te molestes en negarlo.
– Si, ya...
No decimos nada durante unos segundos. Luego me pongo en pie bruscamente dejando que sus piernas golpeen el suelo con fuerza. Él murmura un “ouch” y pone cara de dolor. Una falsa cara de dolor.
– Yo me voy a desayunar. Intenta que no te pillen, no quiero meterme en líos por tu culpa.
El se frota las manos.
– Genial, ¡Vamos a desayunar!
Abro tanto los ojos que falta poco para que se me salgan. No puede estar hablando en serio.
– No. tu no vienes...¡No!- Insisto al ver que asiente con la cabeza con una sonrisa burlona en los labios.
– No he desayunado, me he enfadado y he venido aquí. ¿Me vas a negar comer? ¿Quién hace algo tan terrible? Encima que he discutido con Dougie por tu culpa...
– ¿En serio? - Harry alza una ceja. Yo bajo la cabeza abochornada al ver lo ridiculo que ha sonado mi comentado.- Quiero decir que no me importa. Vete, joder...Por favor, lárgate ya.
Pero una vez más parece que se va a pasar mis peticiones por donde le da la gana. Me aprisiona con su brazo apretándome fuertemente contra él y me lleva hasta el comedor. Yo intento que me suelte pero no tengo fuerza suficiente. Busca a Sara con la mirada y cuando la encuentra va volando hasta ella.
– Hola Sara...- Dice de manera sensual.
Sara, que tenía el tenedor a punto de llevárselo a la boca, lo deja caer contra el plato, sorprendida. Pasa su mirada de Harry a mi repetidas veces. Luego aprieta los dientes.
– Dile a tu novio que se largue.
– ¿Te crees que no lo he intentado? - Digo soltándome al fin de Harry, a quien la escena le parece terriblemente graciosa.- Y no es mi novio.
Harry se hace el ofendido.
– ¿Como que no? Ya veo, solo me has utilizado. Me querías únicamente por mi cuerpo. Que bien me parece...
– ¿Te quieres callar? - Le grito enfurecida.- Sara, no es mi novio. Le gustas tu, solo que es así de idiota.
Ella suelta una risa cínica.
– Encima os queréis reír de mi. Anda y que os den por culo a los dos.- Dice levantándose de la mesa.
– No has terminado tus tortitas...- Apunta Harry.
– Se me ha quitado el apetito.
Intento ir tras ella pero Harry me aprieta el brazo. Este tío es idiota. Lo esta jodiendo todo.
– Mira lo que has conseguido.
– Tu que intentas interferir en mis planes de conquista. Así no es como es hace.- Esboza una sonrisa picara.- Aún te queda mucho que aprender.



