Capítulo 3

Ha pasado una semana desde nuestra llegada a Inglaterra, y no es por asomo ni la mitad de emocionante que había creído en su día. Pasamos todas las mañanas dando clases aburridas, comemos, y los días en los que llueve nos quedamos en el salón de actos hablando con el resto de cosas insustanciales, o tomando parte en algún juego de mesa. No nos dejan salir por las noches, tampoco es un gran problema, ya que no hay muchos sitios a los que ir.
 En cuanto a los chicos del primer día, no nos los hemos vuelto a encontrar. Hemos visitado el parque varias veces, pero nada. No es que esto esté del todo mal, hay buenos momentos, pero...No es lo que había imaginado.
 Ahora mismo estoy con Sara en una tienda de cachibaches extraños. Entramos aquí por lo menos una vez al día, la dependienta ya conoce nuestras caras, y me da apuro salir siempre sin comprar nada. Pero es que no hay muchos otros sitios a los que ir. El parque, las campas y esta tienda. Es lo único que hace que no perdamos la cordura.
Mira como mola...
Sara se acerca a mi con una bola de cristal entre las manos. Dentro hay una figura de un guitarrista, y cuando la sacudes, caen notas musicales. Es bastante guay.
Cómpratela.
Duda. Le da la vuelta a la esfera en busca del precio.
Cinco libras...No es muy cara...
En serio, cómprala.- Realmente solo le animo a hacerlo, para no quedar tan mal frente a la vendedora.
Bueno, vale...- Acepta. - Total, tampoco tengo en otra cosa en lo que gastar la pasta...
Vamos al mostrador y pagamos. Nos pregunta si queremos envolverlo para regalo. Sara contesta que si. La bola es para ella, pero le hace ilusión desenvolver cosas. 
Tu primera compra aquí, Sara.- Le digo ya en la calle.
Si, calla...Qué como empiece a comprar no paro. Y tengo que administrarme para cuando vayamos a Londres.
¿Qué vamos? ¿Al parque? - Le pregunto para saber hacia donde girar.
¿A donde sino?
Oigo un ruido tras de mi en lo que Sara abre el bolso para guardar su nueva adquisición. Me doy la vuelta y veo a un chico bajando en skate a toda velocidad hacia nosotras. Me indica con las manos que me aparte y no dudo. No me da tiempo a tirar del brazo de Sara y este cae justo encima de ella. Sara pega un grito y la bola y el skate salen rodando cuesta abajo.
¡ Mecago en dios! - Grita Sara en el suelo debajo del chico.
Miro la escena. No es un chico cualquiera, es el rubio del primer día y esta encima de Sara. Ahora me arrepiento de haberme apartado...El mundo es injusto. El chaval suelta un quejido.
Mi skate...- Murmura observando como desciende cuesta abajo.
Mi bola...- Se apena Sara.- Seguro que se ha roto...¡Y todo por tu culpa! - Le grita.
Lo siento...- Contesta el. No creo que haya entendido ni una palabra de lo que ha dicho mi amiga, pero únicamente con el tono de voz que ha utilizado se distingue que no son precisamente cosas bonitas. 
¡Pero quítate! ¡Pesas! - Le grita hablando en inglés al fin. El chico se pone en pie lo mas deprisa que puede. El pobre se ha echo daño en la rodilla y le cuesta un poco. Oigo unos pasos tras de mi. Chad moreno viene corriendo. Se queda perplejo durante unos instantes y luego rompe a reír. Sara se gira con una rapidez impresionante y mira al dueño de las carcajadas.
¡Tu! - Grita apuntándole con el dedo. Luego se gira hacia el rubio- ¡Y tu! Vosotros teníais que ser
.¿Yo? - Contesta el moreno.- Ha sido Dougie, y dudo que haya sido su intención. El es muy tímido como para asaltar a una chica sin una primera cita.
¿Dougie? - Pregunto yo. Miro al rubio.- ¿Tu eres Dougie?
Este asiente. Luego mira a Sara.
Perdona, te compraré otra...
Oh, ¡Claro que lo harás!
Dougie esboza una sonrisa forzada, y baja la cuesta cojeando. El otro sonríe ante esa imagen. No se como puede resultarle divertido, a mi me da mucha pena. 
¿No vas con el? - Le pregunto.
Nah...Volverá ahora, se ha ido a recoger el skate.
Eso me alegra. Así que piensan quedarse hablando con nosotras...
Me llamo Harry.- Continua.- ¿Y vosotras sois...?
Sara alza las cejas, es evidente que no piensa contestarle.
Yo soy Mai. Y ella es Sara...- Digo señalándola.
Harry me da un golpecito en el hombro. Le miro de una manera algo extraña. Sara tiene la cabeza girada como si nada de todo esto fuese con ella. El hombrecillo se lo esta pasando en grande con su actitud.
Sara.- Le susurra al oído. Esta pega un respingo, no le había visto llegar.-  ¿Sabes que tu nombre suena muy sexy?
¿Hola? - Pregunta mi amiga alucinada. Yo carraspeo, intentando disimular una risita. Harry le pega un golpe algo fuerte en la espalda. Ella es impulsada hacia delante y tiene que hacer un esfuerzo para no caer.
Es broma.- Le contesta este.- En realidad no lo es... Mi prima se llama así, y no es nada sexy.
¿Gracias?
La expresión dibujada en el rostro de Sara es indescriptible. Por un lado parece estar deseando darle un par de puñetazos al chico, y por el otro echar a correr.  Dougie vuelve jadeando, y con el skate entre sus brazos, luego le tiende algo envuelto a Sara.
Ten...Parece que no se ha roto, has tenido suerte...
No, tu has tenido suerte.- Replica ella poniendo especial énfasis en el “tu”. Mira a Harry de arriba abajo con aire  despectivo y vuelve a dirigirse al rubio.- Oye...Tu amigo es un poco gilipollas, ¿No?
¿Amigo? - Se extraña.- ¿Harry?
¿No sois amigos  o que? - Le pregunto. Dougie despega los labios para hablar, pero Harry no le deja. Le agarra por detrás, pasando un brazo por su pecho y el otro por su cintura. Hunde la cabeza en su hombro derecho.
En realidad, salimos juntos...
Dougie le da un pisotón y se lo quita de encima.
En realidad...- Dice lanzándole una mirada aniquiladora.- Eso no es verdad.
Claro, claro, que prefieres a Danny.
¡Que te jodan! - Luego nos mira a nosotras.- Eso también es mentira.
Eh...¿Vale? - No se que espera que le conteste. ¿Quien será ese Danny? Harry vuelve a la carga
Oh, entonces me prefieres a mi...
¡No! - Parece nervioso, que adorable. - Os deseo la más horrible de las muertes a los dos ¿Contento?
Harry le coge de la barbilla y le atrae hasta el, dándole un pequeño beso en la mejilla. Tienen un rollito muy raro, tengo la impresión de que sobramos. El moreno se coloca entre Sara y yo, y nos rodea con los hombros. Sara le mira con odio.
Les estaba diciendo que podrían venirse a la fiesta de mañana, ¿No te parece?
¿Nos estaba diciendo? Pues yo no he escuchado nada de eso.
Claro.- Contesta Dougie clavando sus ojos en Harry.- Qué se vengan.
¿Qué fiesta? ¿Donde? - Pregunta Sara soltándose del brazo de Harry.
En nuestra casa, por supuesto.
Ah, que vivís juntos...
Pues claro...
Lo dice como si fuese lo más evidente del mundo. Una fiesta, con estos dos, y con más gente. Genial, fantástico. Siempre he querido ir a una fiesta inglesa. Tengo que contenerme para no aplaudir. Echo una ojeada a Sara...Ella no parece muy entusiasmada.
No nos dejan salir por la noche.- Dice secamente.
¿Estais en la residencia? - Pregunta Dougie.
Yo asiento. El se encoge de hombros.
Escapaos. Nosotros os vamos a recoger a la puerta.
Bien, por mi perfecto.- Comento entusiasmada.
Maitane, no.
Aprieto los dientes y me vuelvo hacia Sara. No, joder. Llevamos días esperando a que nos ocurra algo interesante aquí, y cuando al fin Dios escucha nuestras plegarias ella no quiere.
¿Por que no? - Le hablo en español.- No me jodas, Sara.
Yo no quiero ir con estos a ningún lado, no me caen bien.
¡No los conocemos apenas!
Otro punto a mi favor.
Contente, Mai, contente.
Sara, en serio, no fastidies. Te lo pido por favor.
¿Qué pasa? - Harry nos mira con las cejas alzadas.- ¿Estáis discutiendo por mi?
Sacudo la cabeza.
Haz lo que quieras.- Le digo a Sara.- pero yo voy a ir.
Estupendo.
Se da la vuelta y se marcha a paso alzado cuesta arriba. Yo la veo alejarse sin saber muy bien si alcanzarla o quedarme donde estoy. Miro a los chicos.
Iremos.- Afirmo. A Sara puedo convencerle mas tarde.- ¿A que hora y como?
Harry sonríe, saca un bolígrafo del bolsillo y me lo apunta todo en la mano. Puedo sentir un cosquilleo subiendo por mis pies. Es guapísimo. 
Pues...pues...Hasta mañana...- Tartamudeo con las mejillas encendidas, mientras me despido con la cabeza.
Hasta mañana, Mai.


Capítulo 2

Como te eches mas vas a explotar...- Le digo a Sara mirando el plato que tiene entre las manos, y en el que las tortitas aumentan por minuto. 
Buffet libre...- Murmura entre dientes sin dejar de servirse.
En serio, para... O coge otra cosa, nos están mirando mal.
Pues que miren mal. ¿Que quieres que coja? Todo tiene una pinta terrible, y nunca pensé que diría esto...
Sara, joder, que te las estas cogiendo todas. - Le digo elevando un poco la voz.
¡Bu-ffet li-bre! - Me grita echándose la ultima tortita que quedaba.
Sonrío a la cocinera regordeta que nos mira como si no nos diesen de comer en casa, y sigo a Sara hasta una de las mesas. Aún es pronto, y por suerte muchas de ellas están vacías, aunque pronto nos tocara compartir, eso seguro. Son mesas para cuatro personas, no más; pero entre los platos y las jarras apenas queda espacio para sentarse. Sara coge el bote de sirope y aprieta. Al ver que no sale nada, le da unos golpecitos. No sirve de mucho.
¡Nano, esto no va!- Dice mirando al interior del bote.
Eso va a ser el karma, que te castiga por lo de las tortitas...
Si, bueno...El karma me debía todas esas tortitas, y más.
Deja unos segundos hasta que el bote se vuelve a inflar y luego coge impulso en las manos. Se lo que va a pasar así que me aparto un poco. Ella aprieta con fuerza y pequeños trocitos de sirope salen disparados en todas las direcciones posibles. Un chico y una chica con bandejas en las manos, se nos quedan mirando con una especie de miedo en los ojos. 
Eh...¿Esta libre? - Pregunta la chica en inglés. Yo asiento mientras Sara limpia su pequeño desastre con la servilleta.
Voy a buscar otro...- Dice con un hilo de voz. Se que se esta conteniendo para no gritar, y eso resulta muy gracioso. Los chicos de mi mesa empiezan a hablar en francés, apenas logro entender nada, tampoco es que me interese demasiado. 
Revuelvo mi plato de frutas. No tengo ni idea de para que he cogido tanto si yo odio desayunar. ¿Y fruta? Debía de estar dormida cuando me serví. Solo mirarlo hace que me invadan unas nauseas tremendas. Echo el respaldo de la silla hacia atrás, sosteniéndome únicamente en las dos patas traseras. No debería hacer ese tipo de cosas siendo propensa a los accidentes, pero este sitio me aburre mucho. Me sienta mal decirlo pero echo de menos mi casa, y mi habitación llena de pósters... 
Veo a Sara llegar con dos botes, el de sirope de chocolate y uno de nata que debe haberse encontrado. Llega sonriendo de oreja a oreja. Si que le gusta desayunar. Se tira sobre la silla y no pierde el tiempo.
Esto si que es un desayuno...- Comenta sonriente, sirviéndose. - ¿Quieres un poco? - Me ofrece tendiéndome el sirope. Bajo la vista hacia mi fruta y niego con la cabeza.
Va a ser que no...
Tu te lo pierdes...- Canturrea. Corta un trozo de tortita y se lo lleva a la boca. Pone cara de placer, creo que le falta poco para soltar un orgasmo. En un instante sin venir a cuento deja caer el tenedor y pone cara de fastidio.- Acabo de acordarme...- Comenta pensativa. - ¿A que no sabes con quien he soñado?
Pues no, no lo se...
Pone cara de asco.
Con Chad...
¿Chad? - Le pregunto confusa, luego caigo en la cuenta.- ¡Ah! Chad...¿El rubio o el moreno?
El moreno...el cara polla ese...
¿Y que soñaste?
Mira al techo unos segundos, como pensando, luego los cierra durante un instante y mueve los labios sin decir palabra. Finalmente ladea la cabeza y resopla.
Nada, que volvíamos a la habitación y nos lo encontrábamos allí. Yo le decía que se largase, que era mi habitación y el decía que no, que era suya, que tu habías pedido que te pusieran con el en vez de conmigo. ¡Ja! Como si eso fuera creíble...Yo le pegaba, y entonces...- Me lanza una mala mirada.- Entonces venias tu, y decías que era tu nuevo novio, y que me buscara otro sitio.
Me atraganto con el zumo, y tengo que escupirlo de la risa.
Eso no suena mucho a mi. - Dictamino.
Lo se. Dios...¿Te imaginas? ¿Salir con eso? No creo que cayeses tan bajo...
Yo lo decía por lo de echarte de la habitación y dejarle a el... A mi el chico me parece mono.
Oh, por favor...No puedo tener esta conversación otra vez.
Paso de contestarla. Me centro en mi desayuno, será mejor que lo termine antes de que empiecen las clases.  Me lo como todo muy rápido, intentando no sentir el sabor en la boca. Sara me mira perpleja.
Joder, y luego eras tu la que decía que yo me iba a ahogar...
Estira los brazos y suelta un bostezo.
Que mal he dormido en esa cama...Ay...¿Que tenemos que hacer ahora?
Clase.
Ya, ya se que clase, ¿Pero qué?
Historia inglesa me parece...
Se pasa las manos por la cara intentando despertarse. 
¡Jo! Eso sueña a coñazo, y yo me muero de sueño...Quiero dormir, me lo merezco, ¡Estoy de vacaciones! ¡Libertad!
Venga...Qué tenemos todas las tardes libres para hacer lo que queramos.
Si...Hacer lo que queramos en este pueblucho de frikis...
Me da algo de rabia que ella no vea las cosas como las veo yo. Quiero decir...Me encantaría hablar con los chicos de ayer...O aunque sea buscarlos, o montarnos películas en la cabeza, pero ella solo los nombra para criticarlos. No es del todo normal. ¿Pero importa? Supongo que en la residencia también habrá alguien interesante....Supongo...
Le hago a Sara con la cabeza una señal indicando que ya he terminado y nos ponemos en pie. Nos despedimos de los gabachos y dejamos las bandejas junto a la entrada. Una vez fuera sacamos el papel con los horarios y las aulas y miramos donde nos toca. Segunda planta en el aula 23. No creo que sea difícil de encontrar. 
Efectivamente, no tardamos en encontrarla. Entramos y nos sentamos en una de las filas de atrás. Las mesas están colocadas por parejas, las nuestras están pegando a la ventana. 
¿Ves? Hemos pillado el mejor sitio.- Sonríe Sara.
Si, y solo hemos tenido que despertarnos una hora antes de lo normal para ello.
Anda, no seas quejica...
La ventana deja ver un cielo completamente azul, algo bastante inusual, con los rayos de luz iluminando la calle de piedra. No creo que logre evitar distraerme. Tal vez si miro mucho por la ventana aparezcan los chicos de ayer. Tonterías. Estarán durmiendo, como cualquier persona normal.
Estamos unos minutos sin hablar, yo voy sacando un cuaderno y unos cuantos bolígrafos para tomar apuntes, mientras que el resto va llegando. Poco después de que todo el mundo haya tomado asiento entra el profesor, un señor medio calvo y alto que sonríe de oreja a oreja. Increíble. No era un mito. Ciertas personas van felices a trabajar.
Comienza a pasar lista, y nos va preguntando uno a uno nuestras nacionalidades. Solo hay otra española en la clase, una tal Rebecca, o algo así, no estoy prestando demasiada atención. Termina y comienza con lo que se veía venir. Un gran tostón.
 Escribe en la pizarra algunas fechas, y nos insta a que las copiemos. Luego empieza a relatar los mayores acontecimientos de esa época. Con mucha pereza abro el cuaderno y copio de la manera mas clara y legible que puedo...  Cuando vuelvo a mirar la pizarra las fechas que estaba pasando a mi cuaderno han desaparecido y han sido sustituidas por otras. Genial, ya me he perdido. Miro a Sara quien toma apuntes todo concentrada. Me da envidia. Bueno, no. 
Como no tiene sentido copiar, ya que tendré que pasarlo a limpio igualmente, comienzo a dibujar monigotes. Ojos grandes, nariz pequeña y una gran sonrisa. Creo que a esta le haré dos coletas. Así, muy bien. Que dibujo mas cutre...
Lo tacho, y cojo el boli negro. Voy a intentar a dibujar a los chicos ayer. Bueno, una mini versión animada y caricaturesca de ellos. Dibujo primero al de los ojos grises. Dibujo sus ojos, su pelo, su sudadera azul, sus pantalones anchos, su skate... Dios, era guapísimo. Vale, Mai, si, era guapo, pero ¿Por que cojones estas dibujando a un tío que no conoces? En ese momento me percato de que Sara me esta mirando y me pongo roja.
¿Que haces? - Pregunta arrugando la frente.
Nada. - Contesto arrimando el cuaderno un poco más a mi.
¿Que escondes? - Insiste. - ¿Estas escribiéndome una carta de amor?
Me has pillado.
¡Anda! Déjame ver...
Niego con la cabeza y pongo mi brazo en medio para que no pueda quitármelo. No quiero por nada del mundo que Sara vea el dibujo. Se empezará a meter conmigo, y no estoy de humor. Ella parece no darse cuenta y aparta mi brazo, arrancando el cuaderno de mis manos. Instintivamente me pongo en pie y se lo quito de las manos de manera brusca.
¡Joder! Te he dicho que no lo toques, hostias. - le grito. 
Pero no grites, cojones...
Me giro y me doy cuenta de que todo el mundo tiene los ojos clavados en nosotras, oigo alguna risita. Me dan ganas de hacer una masacre. 
¿Qué pasa? - Pregunta el profesor.
Que es tonta...- Murmura Sara en castellano. Yo le doy una leve patada en el tobillo. Me la devuelve.
Nada. - Respondo sentándome de inmediato.- Lo siento.
Miro a Sara de reojo. Esta cruzada de brazos, se que esta cabreada.
Lo siento, no me gusta que cojan mis cosas. Lo sabes.
Chista.
Ya...Lo que no te gusta es que vea que te has encaprichado con el rubito.
No me he encaprichado con nadie... - Miento. Ella ríe. Como odio cuando se rían de algo que digo. Muy bien, si quiere estar en ese plan allá ella. Vuelvo a mi dibujo mal echo y lo rompo con rabia. Ya no puedo ni fantasear a gusto.

Capítulo 1

Vaya cu-tra-da. - Comenta Sara nada mas entrar, soltando sin el mas mínimo cuidado las maletas en el suelo. Yo echo una ojeada rápida a la habitación y tuerzo los morros.
Bueno...tampoco esta tan mal...
Aunque lo cierto es que si que lo esta. Es oscura, muy oscura, aunque las ventanas están abiertas a cal y canto. Las paredes de un blanco deprimente, y con la pintura rascada en muchas de sus zonas. Persianas rotas, muebles viejos... Sara suelta una risa sarcástica 
¿Estas de coña? - Me dice con los ojos saliéndosele de las órbitas.- ¿Sabes esa casucha que esta yendo para las campas de mi pueblo? Si, si, la abandonada...Bien, pues apuesto que está mucho mejor que esto.
Como te pasas...
No, Maitane, en serio. Mira los edredones...- dice señalando las camas con cara de asco.- Fijo que no han cambiado ni las sabanas.
¡Cállate! Joder... que asco.
¡Y esta cama rechina! - Dice sentándose levemente sobre ella. - Vamos, que echas un polvo y ya tienes a medio colegio espiando por la puerta.
Río y me tumbo en la cama, estirándome todo lo que puedo. Mi cuerpo se hunde, y los hierros se me clavan en la espalda. Qué incomodidad. Sin embargo siento como si me elevase. Después de las horas entre aeropuertos y transporte, me da igual que un mullido colchón me destroce la espina dorsal. Al menos ahora no tengo que aguantar mi propio peso sobre mis pies. Sara, se quita las botas de manera brusca, y se sienta de rodillas, apoyandose en el cabecero. Luego suelta un largo y profundo suspiro.
¿Crees que nos dejaran pintar la habitación de turquesa?
¿Pintarla? ¿Para dos meses? ¿Qué mas da?
¡No pienso pasarme las vacaciones contando cuantos bichos puedo distinguir en la pared!
No digas tonterías, aquí no hay bichos...Se mueren con el frío...- Comento sin estar muy convencida.
¡No inventes! Al menos podremos poner algún póster...O algo que motive...¡No se!
¿O hacemos dibujitos directamente?
Lo mismo me da, pero...- suelta un pequeño grito histérico.- Yo no puedo estar aquí, es deprimente. ¿Vamos a dar una vuelta?
Le miro, dudando.
¿Ahora? Acabamos de llegar, quiero descansar y ducharme y...
Oh, ¿Seguro que quieres ver como esta el baño?
Tiene razón. El baño. Apostaría un brazo a que o la mampara de la ducha esta rota, o la taza del retrete esta destrozada. Por no hablar de las cucarachas. Le miro con las cejas arqueadas esperando  que suelte algunas palabras de consuelo, pero no lo hace. Esta estancia esta comenzando a cabrearme.
Pero ¿Podemos salir ahora? - Le pregunto. - Quiero decir...¿No hay que pedir permiso?
Hoy es domingo y el primer día. Bien podríamos no haber llegado aún. Mira, nos vamos y damos una vuelta, y si nos ven salir o nos dicen algo, el típico “yesyesyes” y listo...
El típico “yesyesyes”...- Repito con una sonrisa, más para mi misma que para ella. La verdad es que me apetece mucho tomar algo de “aire inglés”. Pongo los ojos en blanco. - Venga, vamos, pero no muy lejos, que yo no puedo andar.
Sisisi...
Ey.- Le digo amenazante.- El “yesyesyes” con los guiris, no conmigo.
Ríe, y vuele a ponerse las botas de la misma manera en las que se las ha quitado, va a terminar dándolas de si. Le miro negando con la cabeza.
Pero atatelás bien, que las vas a romper...
Que no...
Bueno, bueno...¿Vamos a salir así? - Le pregunto haciendo una mueca
¿Así como?
Pues...con estas pintas.
Me mira de arriba abajo evaluándome, y luego se pasa las manos por el pelo para comprobar como de despeinada esta. Vacila un momento, y luego se encoge de hombros.
Bah, que mas da. No creo que haya nadie interesante en este pueblucho.
Asiento, y salimos de la habitación. Cerramos la vieja puerta, y Sara se cuelga la llave del cuello. El pasillo, en tal mal estado como la habitación, esta completamente desierto; nadie pensaría que que esto es una residencia. Bajamos las escaleras de madera sin hacer mucho ruido, no creo que estemos haciendo nada mal, pero siempre es mejor prevenir. 
En la puerta principal si que vemos mas gente. Parece que los estudiantes van llegando. Hay una larga cola de ellos, esperando a hablar con la única recepcionista del colegio; una señora algo mayor que parece mas interesada en el solitario que esta haciendo en el ordenador, que en los pobres alumnos perdidos. A mi me es completamente indiferente.
Salimos fuera y nos ponemos las chaquetas; aún estando en Julio, no es que sea un día muy caluroso. Al menos no el tipo de día caluroso conocido en España. El cielo esta azul, eso si. 
Bueno...¿Y ahora para donde vamos? - Le pregunto. 
Pues....- Dice mirando para la izquierda y para la derecha. Estamos en mitad de una cuesta de piedra, así que tampoco hay mucho donde elegir. Subir o bajar vaya. - Vamos hacia abajo que no me apetece subir.
Ya, pero es que tendremos que subir luego de todas maneras...
Pero podemos descansar primero en...Bueno, que yo ahora paso de subir.
Tu ganas. - Contesto resignada. Ella se da por satisfecha y empieza a bajar dando saltos. Yo corro un poco para alcanzarla y le agarro del brazo.
No vayas tan rápido, que sabes que no puedo andar. - Le recrimino. Ella se encoge de hombros, y sigue con los saltitos. Creo que la voy a matar.
Cuando llegamos abajo los pies me duelen aún más, los zapatos han conseguido despellejarme la mayor parte de la piel, y creo que una de mis rodillas ha dejado de funcionar como debería. Le echo a Sara una mirada aniquiladora, pero esta ni se inmuta. Señala unas escaleras y sale corriendo.
¡Vamos a sentarnos aquí!
Le sigo. Es un buen sitio para descansar. Están en medio de una plaza llena de gente. Empiezo a pensar que todo el pueblo se ha centralizado en esta zona, si no fuera por estas presencias humanas, habría jurado que nos encontramos en medio de un pueblo fantasma. Oigo rugir mi estomago. Lastima que hoy no haya nada abierto, tendré que esperar hasta la cena. Me siento junto a Sara, dejando escapar algún que otro quejido, y me suelto un par de cordones de las zapatillas. Alivia. Poco, pero alivia.
Qué delicada chica. - Murmura. Yo no le contesto. Echo un vistazo alrededor. La mayoría son niños o ancianos, y las pocas personas de nuestra edad, no llaman precisamente mi atención. No sé...Se supone que los ingleses eran otra cosa...
Si, lo sé. - Dice Sara leyéndome el pensamiento.- Hemos ido a parar al único pueblo donde los guiris son unos cardos.
Le sonrío.
Bueno, ya habrá mejores vistas en Londres...
Si, ¿Y eso a cuantos kilómetros está? 
¿138? Ni idea. De todas formas hemos venido por el inglés ¿No? Qué mas dará...
Si, ya...Por el inglés. - Se burla.
¡Es cierto!
Mira.- Comenta moviendo mucho las manos.- Yo habré venido aquí por muchas cosas, pero por aprender inglés precisamente no...Eso es lo que le dije a mi madre, y si ella nos e lo creyó...- Se calla de repente.- Lo que faltaba...idiotas.
Me giro para ver de lo que habla. Al otro lado de la escalera hay dos chicos haciendo el tonto con un skate. Bueno, realmente solo uno de ellos esta sobre el skate, el otro le graba y se ríe cada vez que esta apunto de pegársela. Son bastante monos. El que graba tiene el pelo negro, peinado en una cresta y una cicatriz en forma de rayo en un lateral. Los ojos los tiene de un azul muy intenso, como metalizados. El otro es rubio, con el pelo revuelto y un flequillo que le llega hasta donde empiezan los ojos. Ojos grises. Muy grises, demasiado grises. Le miro embobada. Luego sacudo la cabeza, odio ponerme en plan adolescente hormonada. Miro a Sara con una emoción mal disimulada.
Joder, estos si que están bien...
Ella me mira como si estuviese loca y curva el labio superior.
¿Quien esta bien? ¿El feo o el peor?
Los dos...- Vuelvo a mirarlos para asegurarme.- Tía, son muy guapos, ¿Y te has fijado? El rubio tiene los ojos grises, ¡Grises!
Si, ¿Eh?
Es tan adorable...Me gustaría abrazarlo...
¿Abrazarlo? - Me pregunta extrañada.
Si, joder. Es como esos gatitos pequeño que te mueres por abrazar...Solo falta que llore. Dios, eso sería tan genial...
Su rostro adquiere un semblante serio.
A veces das miedo, ¿Lo sabías?
¿No me digas que tu no querrías abrazarlo? Mira hagamos una cosa, para mi el rubio y para ti el moreno.
Claro, para mi “el peor”.
¿Qué? Pero si es mas guapo...
Y por eso te pides al otro, no te jode...
¡Porque tiene los ojos grises! Dios, que discusión mas estupida...¿Vamos a hablar con ellos?
Ni de coña.
Junto los dos dedos indice, y le miro haciendo pucheros. Ella aparta la cabeza.
He dicho que no, y es que no.
¿Pero por que?
Porque son feos, porque no voy ni peinada, porque son idiotas, y porque no.
Hazlo por mi. ¿No harías eso por mi?
No.
De verdad...cuando no comes te vuelves insufrible.
El chico rubio tropieza y cae al suelo. El moreno comienza a desternillarse mientras este mira si se ha echo algo en los codos. Sara suelta una enorme y sonora carcajada.
Sara, joder, que te van a oír...- Le advierto en un susurro.
¿Y que? Dios, no se puede ser tan torpe...
¡Tu lo eres!
Me mira con aire ofendido.
Si, si, si, pero yo no hago el tonto con uno de esos para caerme.
¿Como crees que se llaman? - Le pregunto cambiando radicalmente de tema.
¿Como? - Me dice sin comprender.
Si...Creo que el rubio tiene cara de llamarse Peter, ¿No te parece? O Bradd...No se, son nombres de rubio... Y apuesto lo que sea a que el moreno se llama Ethan.
Chad.
¿Chad quien? ¿El rubio o el moreno?
Los dos. ¿Podemos irnos ya?
Estoy apunto de dar un salto de la rabia.
¿Qué? No hemos estado nada... Y además aquí se esta bien...
Niega con la cabeza.
No, esto es una mierda. Yo quiero volver ya, vámonos....
Joder, espera un poco a que se vayan estos o algo...
Es muy triste quedarse aquí para ver a dos panolis, yo solo digo eso....
Hago un ruido con la lengua y de mal humor me pongo en pie.
Vale, pues venga vámonos...
Se levanta triunfal, pero nada más poner un pie en el escalón de abajo tropieza consigo misma y cae rodando hasta el asfalto. Unas risas estallan en mis oídos. Los dos chicos se están partiendo ante la escena. Oigo a Sara soltar una maldición y tras asegurarme que esta bien, me muerdo la lengua para no reírme. Bajo y le ayudo a levantarse.
¿Estas bien? - Le pregunto.
Si...Joder...Putas escaleras...- Tiene las manos raspadas y sucias por el golpe. Se sacude las piernas, y luego se percata de que las carcajadas vienen a causa de su caída. Aprieta los puños y mira a los chicos llena de furia.- ¿Y vosotros de que coño os reís? ¡Feos! 
Los chicos ríen mas fuerte.
Estos son gilipollas. No, si ya lo decía mi madre... Dios, asco de ingleses... - Vuelve a dirigirse a ellos.- ¡Maricones!
¡Sara! - Le grito dándole un codazo para que se calle.
No, Sara no. Además no nos entienden. ¿A que no nos entendéis? Que van a entender estos...si ni en inglés me entenderán...¡FUCK!
You fuck me? - Pregunta el moreno.
Y una mierda. Qué te folle tu amiguito, o fóllale tu a el, aunque creo que ya lo harás....Imbécil...
Mira, Sara, ya has ligado.
Cállate....¡Caálate!
Hago como que cierro la boca con una cremallera imaginaria, y me alejo siguiendo a Sara. Me giro una ultima vez, y veo como el rubio se despide de mi con la mano. Involuntariamente le sonrío y me despido de el. Parece ser que ya he encontrado algo en este pueblo que merezca la pena.