Capítulo 6

Alguien tira de las sabanas haciéndome descender del mundo de los sueños al de la realidad. Y la realidad es fría. Muy fría. Me incorporo sobresaltada, mientras me froto los ojos aún dormida. Sara está delante de mi con una sonrisa malévola. Aprieto los morros.
Hay otras maneras de despertar a la gente, ¿Sabes?
Si, pero no tan divertidas.- Ríe.- Además, ya he dejado que duermas bastante. Llevo horas despierta.
Le miro con los ojos doloridos por el sueño. Lleva puestos unos piratas y una camiseta negra. También se ha echado algo en el pelo. Espuma supongo. 
Me cubro la cabeza con la almohada. Me da igual. Pienso quedarme aquí tirada todo el día.
Di que estoy mala o algo...- Digo intentando conciliar el sueño. Ella aparta la almohada violentamente. Yo le miro suplicante. - ¿Por favor?
No. No haber salido ayer. Te lo dije...
Chisto poniéndome en pie de mala manera.
De todas formas, mereció la pena...
Sara me mira curiosa.
¿Ah si? ¿Por qué?
Creí que no te interesaba...
Y no me interesa...- Miente.- ¿Me lo vas a contar o no?
Me siento en la cama cruzándome de piernas.
Pues nada. Conocí a sus compañeros de casa y eso. Y había mucha rubia tonta y tal. Pero me lo pase bien...
Pues vaya...
Lo dice con sorna. Como riéndose al ver que no ha pasado nada interesante. Eso me molesta.
Y me bese con un chico.
Cambia la expresión de su rostro.
¿Con quien? ¿Con el de los ojos grises?
No...Con el otro. Con Harry.
Ah.
No te molesta ¿No? - Le pregunto dudosa. 
¿A mi por qué me iba a importar? - Grita poniéndose violenta de pronto. Me muerdo la lengua. No debí haberle contado nada. 
No se...
Pues no. No me importa. Por mi como si te lo follas. No es más que un idiota. Me sorprende que tengas tan mal gusto...
Yo le miro con las cejas alzadas, sin creerme ni una sola palabra de lo que esta diciendo. Ella niega con la cabeza y señala el baño con la mano.
¿Quieres prepararte ya? Nos vamos a quedar sin desayunar por tu culpa.
Yo levanto las manos en señal de paz murmurando repetidos “Vale”s. Me preparo lo mas rápido que puedo, nunca me esmero demasiado, para que mentir. Cuando salgo Sara sigue con su mirada fulminante, yo  pongo los ojos en blanco y le hago una señal con la cabeza para que salgamos de la habitación. Ella se levanta de un salto y sale dándome un pequeño empujón en un costado, ¿Pero que le pasa?
Bajamos hasta la planta baja. Sara no se digna a dirigirme la palabra, pero no tiene reparo en saludar a todo el que se cruza por delante. Genial. Nos acercamos a la puerta del comedor y gira unos segundos la cabeza alucinando. Antes de volverme para ver que es lo que mira con esa expresión pone cara de asco y me mira a disgusto.
Mira, está aquí tu novio.
¿Novio? ¿Qué novio? Miro hacia los sofás donde veo a Harry sentado a su antojo saludándome con la mano. ¿Qué hace aquí?
Si no te importa yo voy a desayunar...Tu sigue perdiendo el tiempo. -Dice Sara dándome la espalda y adentrándose en el comedor. Yo me quedo un rato parada. Sin saber si debo seguirla o acercarme a Harry. Me decanto por la segunda opción. Me acerco a él con el ceño fruncido. Estira los brazos y habla con socarronería.
Qué desagradable que es tu amiga. No se digna ni a venir a saludarme.
Harry, ¿Qué coño haces aquí?
Me mira perplejo.
Venir a visitaros. Es evidente ¿No? Por cierto, hay buen ambiente por aquí...- Comenta mirando a unas chicas que hay junto a las escaleras.
No puedes estar aquí, es solo para alumnos.
Ríe.
Mira tu lo que me importa...Pero siéntate mujer...
Doy un suspiro conteniendo la rabia y me dejo caer a su lado, mirándole suplicante para que se marche. Como le pillen tengo por seguro que terminare cargándomela yo. Apoya su codo en mi brazo y me mira con los ojos bien abiertos.
¿Y qué hay de lo nuestro?
¿Nuestro? ¿Qué nuestro? - Le pregunto confundida.
¿Se lo has contado a Sara?
Parece divertido. No logro entender a este chico.
Si, se lo he contado.
¿Y bien?
¿Qué?
¡Qué que es lo que ha echo! ¿Tengo que sacarte las palabras con un desatascador?
Qué hostia le metía...
Pues por lo pronto irse a desayunar...molesta- admito.
Harry sonríe y se da un golpe en el pecho, triunfal.
Lo sabía. Todas caen.
Oye, ¿Tu eres un poco creído no? Además he dicho que estaba molesta, no que fuese por el beso...
Se acerca a mi y me muerde el labio. Yo le doy un fuerte empujón. Este es gilipollas.
Si quieres repetimos, a ver si se lo toma peor...
No. Y vete, que te van a terminar por llamar la atención.
Se tumba en el sofá y pone sus piernas sobre mis rodillas. Yo las aparto. Está terminando con mi paciencia. Las sube de nuevo. Es como un crío pequeño.
No te preocupes, nena. Esto está lleno de chavales, ¿Crees que los conocen a todos?
Se que tiene razón, pero siempre pueden acercarse a preguntar. Encima está llamando bastante la atención, habla prácticamente a gritos. Le miro por el rabillo del ojo. ¿Le habrá dicho Dougie algo a él? ¿Se habrá molestado? Lo dudo bastante. No quiero preguntarselo y quedar como una idiota. Se da cuenta de que lo miro y se recuesta en el apoyabrazos. 
Dougie me ha tirado “accidentalmente” su café ardiendo encima. Por si eso responde a tu pregunta.
Clavo las uñas en mis manos. ¿Como puede adivinar siempre lo que pienso? Carraspeo.
No he echo ninguna pregunta.
Pero lo has pensado. Y no te molestes en negarlo.
Si, ya...
No decimos nada durante unos segundos. Luego me pongo en pie bruscamente dejando que sus piernas golpeen el suelo con fuerza. Él murmura un “ouch” y pone cara de dolor. Una falsa cara de dolor.
Yo me voy a desayunar. Intenta que no te pillen, no quiero meterme en líos por tu culpa.
El se frota las manos.
Genial, ¡Vamos a desayunar!
Abro tanto los ojos que falta poco para que se me salgan. No puede estar hablando en serio.
No. tu no vienes...¡No!- Insisto al ver que asiente con la cabeza con una sonrisa burlona en los labios.
No he desayunado, me he enfadado y he venido aquí. ¿Me vas a negar comer? ¿Quién hace algo tan terrible? Encima que he discutido con Dougie por tu culpa...
¿En serio? - Harry alza una ceja. Yo bajo la cabeza abochornada al ver lo ridiculo que ha sonado mi comentado.- Quiero decir que no me importa. Vete, joder...Por favor, lárgate ya.
Pero una vez más parece que se va a pasar mis peticiones por donde le da la gana. Me aprisiona con su brazo apretándome fuertemente contra él y me lleva hasta el comedor. Yo intento que me suelte pero no tengo fuerza suficiente. Busca a Sara con la mirada y cuando la encuentra va volando hasta ella.
Hola Sara...- Dice de manera sensual.
Sara, que tenía el tenedor a punto de llevárselo a la boca, lo deja caer contra el plato, sorprendida. Pasa su mirada de Harry a mi repetidas veces. Luego aprieta los dientes.
Dile a tu novio que se largue.
¿Te crees que no lo he intentado? - Digo soltándome al fin de Harry,  a quien la escena le parece terriblemente graciosa.- Y no es mi novio.
Harry se hace el ofendido.
¿Como que no? Ya veo, solo me has utilizado. Me querías únicamente por mi cuerpo. Que bien me parece...
¿Te quieres callar? - Le grito enfurecida.- Sara, no es mi novio. Le gustas tu, solo que es así de idiota. 
Ella suelta una risa cínica.
Encima os queréis reír de mi. Anda y que os den por culo a los dos.- Dice levantándose de la mesa.
No has terminado tus tortitas...- Apunta Harry.
Se me ha quitado el apetito.
Intento ir tras ella pero Harry me aprieta el brazo. Este tío es idiota. Lo esta jodiendo todo. 
Mira lo que has conseguido.
Tu que intentas interferir en mis planes de conquista. Así no es como es hace.- Esboza una sonrisa picara.- Aún te queda mucho que aprender.

Capítulo 5

Aburrimiento. Esa es la palabra con la que describiría la noche hasta el momento. Un completo y total aburrimiento. Debo admitir que me esperaba otra cosa. Tal vez he visto demasiadas películas o dejo volar demasiado mi imaginación, pero estar dos horas sola en un sofá bebiendo cerveza no es ni por asomo lo que yo considero “diversión”. Ni siquiera me gusta la cerveza. Hasta esta noche no la podía ni probar. Y sin embargo ya me he tomado tres. Un coñazo en toda regla, si señor. 
Al principio pensé que sería entretenida. Nada más entrar me presentaron a Tom, un chico rubio y ojos color café bastante friki. Llevaba una camiseta de star wars...Con lo que odio yo esa película. Al parecer viven los cuatro juntos; Tom, Dougie Harry y Danny. No me extrañaría que la casa acabase en ruinas en menos de un año. Como ya he dicho, al principio pensé que iba a ser una noche guay. De estas para contar...Pero cinco minutos después todos se han dispersado dejéndome sin nadie con quien hablar. Si, la casa esta llena de gente, pero no conozco a nadie...Y la socialización no es precisamente mi fuerte. Pero lo peor de todo es que el tal Dougie no deja de coquetear con una estúpida rubia teñida con relleno en el sujetador. A mi no me ha mirado ni una sola vez. Me siento cada vez mas estúpida por pensar que él también se había fijado en mi. Odio ser así de gilipollas, siempre acabo cayendo de bruces contra el suelo.
Quiero volver a la residencia tumbarme en la cama y dormir hasta que me duelan los ojos. Pero claro, no voy a volver yo sola hasta alli...Y no me apetece para nada pedir que me acompañen. Imbecil.
Alguien se sienta a mi lado pero no me molesto ni en girarme. Me es indiferente. Yo solo tengo ojos para el señorito de ojos grises. 
Te gusta el enano ¿Eh? - Oigo decir a quien se ha sentado a mi lado. Es Harry. Me mira con las cejas alzadas y con una expresión picara que me dan ganas de pegarle un par de tortas.
¿Dougie? - Pregunto sin inmutarme.- Nah...
Si no le quitas los ojos de encima...
Mis mejillas adquieren un bochornoso color rosado.
No le conozco casi. No puede gustarme...
Pero te lo tirarías.
¿Perdona? - Este hombre es increíble. De verdad que lo es.
Digo que te pone...
Te había entendido. Era por asegurarme si de verdad habías dicho lo que creía que habías dicho. Eres un cerdo...
¿Por qué? - Pregunta el ofendido.- No he dicho nada que no sea cierto.
Oh, claro que lo has echo. Yo no voy pensando esas cosas con el primer tío que veo...- Aunque la verdad es que con Dougie si que lo he pensado, pero tengo mi reputación...
¿Cuantos años tienes? - 
Le miro con miedo. ¿Esta pregunta tiene truco?
Diecisiete...- Respondo dubitativa. El suelta un “Ja” sarcástico y hace que termine enfureciéndome.
¿Qué? - Pregunto en un tono mas alto de lo normal perdiendo finalmente la paciencia.
Que ni tu misma te crees que no quieras follarte a Doug. 
Le pego un puñetazo en el brazo. Intento darle fuerte pero dudo haberlo conseguido. El ríe y se acerca a mi oído.
Pero no averguences mujer, si es algo natural...Seguro que el también quiere...Vamos a preguntarle...¡Eh! ¡Doug! - Dougie se gira y mi corazón comienza a latir con fuerza. Este tío es idiota. Un puto imbecil. Le empiezo a pegar e intento taparle la mano con la boca. Como diga algo me lo cargo. Odio estas situaciones. No son divertidas.
Doug nos mira con una ceja alzada y los ojos medio cerrados y vuelve a entablar conversación y miraditas con miss suejtador de relleno. Yo respiro aliviada. Harry niega con la cabeza.
Así no te lo vas a ligar ¿Eh?
¡Qué yo no quiero ligarmelo! Y como abras la boca te mato. Te juro que te mato.
Empieza a reir. La verdad es que tiene una sonrisa bonita. Lastima que sea un tarugo.
Dieciocho.
¿Como dices? - Le pregunto confundida.
Qué Dougie tiene dieciocho.
Le miro totalmente desconcertada. Arrugo con la nariz haciendo una mueca y hablo de manera exasperada.
¿Y quien te lo ha preguntado?
Se que lo estabas pensando. Deja de comportarte como una niña y admítelo.
Él dice que yo me comporto como una niña. Fantástico.
Yo no me comporto como una niña.
Oh, claro que lo haces...Si tuvieses algo de madurez irías donde el en vez de quedarte aquí dando grititos cuando intento ayudarte.
¿Ayudarme es decirle tonterías? Espera, espera...¿Para ti madurez es saltarle a la yugular al primer tio que pasé? ¿Cuantos años tienes?
Deicinueve.
Pues ahora soy yo la que te dice que crezcas.
Hace caso omiso a mi comentario y me mira con ojos de cachorro. Es guapisimo. Me han entrado ganas de besarlo...¿Debería?
¿Y tu amiga?
Mi realidad se rompe en pedazos. 
¿Eh?
¿Cuantos años tiene tu amiga?
¿Sara?
El asiente. Acabáramos...
Como no terminabas de decírmelo te lo he tenido que preguntar...
¿Y por qué iba a tener que decírtelo?
Yo te he dicho la de Dougie.
Si, y yo no te la había pedido.
Por eso mismo. Tenías que haberme dicho la de Sara sin que yo te preguntase. - Me golpea la cabeza con el puño cerrado.- ¿Hay algo aquí dentro?
Le aparto la mano de mi furiosa.
Dieciséis, tiene dieciséis...- Gruño.
Mira hacia arriba y se coloca una mano en la barbilla.
Vaya...- Dice pensativo.- Habría jurado que tiene más...
Pues no. ¿Te gusta o qué?
Vuelve a sonreír. 
Como tu misma has dicho. Apenas la conozco, no me puedo gustar.
Mejor. Porque ella no quiere saber nada de ti.
¿Qué? - Pregunta extrañado. - ¿Por qué?
Porque piensa que eres un imbécil. Y yo también.
Ah, por eso...Eso es porque se muere por mis huesos.
Tío, tu eres un chulo de mierda. 
Se acerca mucho a mi, tanto que puedo aspirar su respiración. Aprieto las uñas contra mis manos. ¿A que juega?
¡Dougie! - Le oigo gritar. Y antes de que pueda girarme para mirar al rubio, Harry me agarra de la nuca y me lleva hasta sus labios. ¿Qué coño hace? Quiero apartarme, pero me gusta como besa...Finalmente hago uso de razón y le aparto de mi. Le miro con odio.
¿Que haces?
Ya está. Si Dougie me habla borde en los próximos dos días es que se ha puesto celoso.
¿Qué? No soy un puto experimento.
Joder...Qué te estaba haciendo un favor, además no te quejes, que se que te ha gustado.
Mas quisieras tu...- Contesto cruzándome de brazos. Los ingleses están todos locos.- ¿Y qué sacas tu de todo esto?
Se encoge de hombros.
Fácil. Si Sara se pone celosa es que yo tenía razón y está loca por mi. Y por supuesto está el factor de que me encanta putear al enano.
Ya. ¿Y que te hace pensar que se lo diré?
Oh, - Contesta como si fuese lo mas evidente del mundo.- Lo harás. Las tías siempre contáis estás cosas.
¿Perdón?
No, tranquila...Los tíos también lo hacemos...Solo que a nosotros no nos creen.
Le miro alucinada. No acierto a comprender si este chico es un simple idiota, o un genio.


Capítulo 4

Me miro una vez más al espejo. No me convence. Me giro hacia Sara, quien tumbada en la cama ojea una revista de cotilleos.
¿Qué te parece?
Ella alza la vista por encima de la publicación.
Si es para ir al circo, genial...
Le lanzo un cojin, y vuelvo a comprobar mi reflejo. Doy vueltas analizándome entodos los ángulos posibles. 
¿En serio estoy tan mal? - Le pregunto apenada.
Yo no te he dicho eso. Los circos son guays, hacen reír...Como tu vestido de cuadros.
¿Qué tiene de malo mi vestido de cuadros? - Le grito.
Es de tela de payaso...
¡Tu me dijiste que me lo comprara! - Le digo apuntándole con el dedo.
Se encoge de hombros.
No pensé que me tomarías en serio... La culpa es tuya por hacerme caso.
Dejo escapar un suspiro. Ya no hay manera de que vea el vestido con los mismos ojos. Rebusco en el armario y saco uno negro. Lo cojo por la percha y se lo enseño suplicante.
¿Y este?
Mira, me da igual como vayas, la verdad. No se ni por qué tienes que ir.
Porque nunca me pasa nada interesante.
Chista.
¿Y esto lo es?
Pues no se, pero pienso averiguarlo.
Deja escapar una pequeña risa sarcástica. Yo me quito el vestido de cuadros de mala gana, y me pongo el negro. Casi me cargo la cremallera al subirlo. Soy demasiado torpe. No se ni para que tengo tantos vestidos si nunca uso ninguno. Parece que este no me queda tan mal como el otro... Me pongo unas sandalias, los tacones me hacen demasiado alta, y me pinto los labios de rojo. Tiene gracia, pero nunca me había atrevido a hacerlo. Me siento en la cama. Ya estoy lista. 
Oye Sara...
Dime. - Dice sin apartar los ojos de la revista.
¿Por que no te vienes? ¡Lo pasaremos bien!
Niega con la cabeza.
No. Ya te he dicho que paso de esos maricas.
Igual tienen amigos que si te gusten.
Me da igual. No voy y punto.
Me encojo de hombros. Que haga lo que le de la gana. No pienso amargarme y quedarme aquí solo porque ella quiera.
Ah...- Le oigo decir cuando pongo una mano sobre el pomo de la puerta.- Si te pillan yo no quiero saber nada. Y te lo digo en serio. No pienso cubrirte.
Gracias.
De nada.
El pasillo esta a oscuras, y yo prefiero no encender la luz. Joder, en cuanto pase alguien estoy perdida. Nadie se creerá que voy al baño vestida así. Tal vez no haya sido buena idea prepararme tanto. Oigo un ruido y me pego mucho a la pared. Una gran tontería. Si sale alguien va a verme igualmente. Pero tal vez de este modo me sea mas fácil correr... Sigo andando hasta las escaleras, donde me cruzo con una sombra. No estoy segura de si soy yo, o es otra persona. Me quedo paralizada unos segundos. Luego alguien carraspea y el corazón empieza a latirme con fuerza.
¿Quien eres? - Pregunta.
¿Y tu?
Yo he preguntado primero.
Trago saliva y rezo para que no me conozca.
Mai.
Respira aliviado. Intento distinguir su figura, pero la luz es insuficiente para ello.
Yo soy Robin.
Ahora la que se siente aliviada soy yo. Robin es un chico de mi curso. Sueco, me parece. Nos llevamos bien, aunque no hablamos demasiado. Supongo que llega ahora, cuando el toque de queda hace tiempo que paso. Sonrío.
¿De donde vienes?
¿Y tu a donde vas?
¿Y a ti qué te importa?
Lo mismo que a ti.
Nos quedamos callados. Él carraspea.
Tu no me has visto.
Ni tu a mi.
Comienzo a bajar las escaleras, piso mal en un tablón y tropiezo. Suelto un grito. Robin me coge del brazo y evita que salga rodando.
Nos van a pillar por tu culpa.- Me dice mientras me ayuda a incorporarme.
No es culpa mía...- Murmuro. El chista, y sube, desapareciendo de mi vista. Sola otra vez. El miedo vuelve a invadirme...Bajo las escaleras de puntillas. Mis sandalias hacen demasiado ruido. Voy a despertar a todo el mundo... Me las quito y bajo los escalones que me faltan descalza. Noto la sequedad y el polvo colarse en mi piel. Me da una dentera enorme, pero es preferible a que me pillen.
Llego al piso de abajo y oigo unos ruidos. Seguramente los profesores aún estén charlando por ahí. Miro a los lados cada vez mas nerviosa, y salgo corriendo hasta la puerta. La abro y la cierra con toda rapidez. Suelto un grito. Una piedra se me ha clavado en el pie. Como duele...
¿Que haces descalza?
Alzó la cabeza y veo tres pares de ojos mirándome alucinados. Unos son de Dougie. Otros de Harry. Y al dueño de los terceros no lo conozco. Son de color azul, aunque menos intensos que los de Harry. Tiene el pelo castaño, rizado, y muchas pecas. Por no hablar de sus dientes de cabra y su risa estridente. Si, se esta mofando de mi.
Hacen ruido, ¿Vale? - Respondo abochornada.
Noto como Dougie me mira fijamente. Me muerdo el labio y el corazón me empieza a vibrar.
Oye...- Dice con su voz aguda.- ¿Por que te has vestido así?
 ¿Como debo tomarme eso? Me encojo de hombros.
N-No se..
Yo creo que así esta muy bien.- Comenta el pecoso.
Yo le miro enrabiada.
¿Y tu quien eres?
Harry le señala con la cabeza.
Es Danny.
Si.- Dice el.- Soy Danny.
Si, ya lo he oido...
Supongo que será el chico del que hablaban el otro día. Es muy atractivo. Pero tiene pinta de ser bastante idiota...Se acerca a mi y pasa uno de sus brazos por mis hombros. ¿Qué hace? Se acerca a mi oído.
Yo que tu me calzaría.- Dice.- Vas a pillar una infección...
¡Iba a hacerlo, pero no me dejabais! - Le grito mientras tiro los zapatos al suelo y me los pongo de manera torpe. El castaño idiota se vuelve a reír. Yo no le veo la gracia por ningún lado. Harry abre la boca dudando.
¿Tu amiga no viene?
¿Tu la ves? - Le contesto yo en plan borde. ¡Jo! Soy bastante desagradable, pero no estoy de buen humor. El levanta las manos pidiendo tiempo. 
Qué te vistas como una mujer fatal no quiere decir que tengas que comportarte así, ¿Eh?
Noto el peso de Danny sobre mí, y lo aparto de mala manera fulminándolo con la mirada. Luego me dirijo al moreno.
¿Quien va como una mujer fatal, idiota?
No-me-llames-idiota...- Dice entre dientes.
Tio...eres idiota.
Tu cállate Danny.
El tal Danny me esta empezando a caer bien. Junto las manos, haciendo crujir los huesos. Me dan ganas de salir corriendo hacia mi habitación. Tengo frío, y sueño , y la impresión de que estoy quedando fatal...Previsible.
Me fijo en Dougie. Está callado, mirando hacia arriba. Tiene pinta de estar aburriéndose una barbaridad. Eso hace que me sienta peor. Yo solo quería llegar a conocerlo...
¿Podemos irnos ya, por favor? - Pregunto yo abrazándome a mi misma congelada.
¿Tienes frío? - Pregunta Harry. Yo asiento. - Claro, es que a quien se le ocurre andar en tirantes por aquí...Esto no es...de donde quiera que vengas.
España...
Si, bueno...Esto no es España.
Noto algo golpear mi cabeza, suelto un quejido y me giro. Dougie señala la sudadera que hay esparramada en el suelo. Yo no me muevo.
Vamos, cógela...- Dice. - Vas a acabar como un muñeco de nieve sino...
A Danny eso le resulta terriblemente chistoso. Empieza a aplaudir y a soltar una carcajada que hace que mis oídos se planteen el suicidio.
¡Un muñeco de nieve! ¡Que bueno!
Y en lo poco que llevo de noche he llegado a dos conclusiones. La primera es que Dougie es un amor. Y la segunda es que el coeficiente de Danny tiene que estar por debajo de la media.